Vete y no vuelvas más

Dolor ciática: vete y no vuelvas.
Imagen con licencia CC en el Flickr del usuario Landahlauts.

Querida ciática,

Nos conocimos hace unos meses y, que yo sepa, no nos gustamos ni un poquito. Por eso un día, así de motu propio, decidiste dejar en paz mi culo espalda y desaparecer. Me pregunto por qué has vuelto y cuánto tiempo esperas seguir tocándome la moral.

De momento, ya has conseguido que en mi trabajo piensen que, antes de quedarme embarazada, estaba metida en algo chungo. Así que las miradas de ternura han dejado paso a los ojos temerosos y los comentarios sobre mi futura maternidad versan hoy sobre un presunto ajuste de cuentas. Mi marido tampoco me mira igual: las curvas tienen un pase, los andares en plan veterano de guerra no.

Por todo ello, por mi salud física, mental y marital, te pido que abandones mis posaderas y alrededores lo antes posible.

Atentamente,

Una embarazada con muchos dolores y los ojos inyectados en sangre.

2 comentarios en “Vete y no vuelvas más

  1. Mi comprender tú… Jajajajajajaja Ánimo, a mí sorprendentemente se me quitó un buen día. Yo creo que el hecho de que con la diabetes gestacional no podía comer casi nada y controlé mi peso (cuando el azúcar me dio positivo, ya llevaba 9 kilos…) influyó. En el primer embarazo sin embargo me dio tan fuerte que dos meses después de dar a luz, aún seguía conmigo la muy… ¡Qué poca vergüenza la de la ciática!

    • ¡Ay Dios! Dos meses después todavía contigo… ¡Nooo! Espero que se me pase un día… Me han dicho que andar es muy bueno, así que paseito p’acá y paseito p’allá. Yo he cogido “poco” peso: no llego a los 7 kg en 32 semanas, pero al parecer influye también el del bebé… ¡y éste tiene que ser un gordito! Un beso!

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