A veces te cebaría… otras en cambio te quiero comer

baby-and-puppy_90281-1400x1050

Sí, sí, habéis leído bien. Lo planeo cada noche, entre el cuarto y el quinto despertar, con la oscuridad como telón de fondo y el chup, chup de banda sonora. Los riñones al aire (como diría mi abuela), la vena de la frente a punto de reventar y una postura que me río yo de la Nadia Comaneci me agudizan el ingenio, así que minuto a minuto voy trazando un plan sin fisuras, ni contemplaciones. “De mañana no pasa…”, me repito sin cesar.

Voy a coger cinco (¡¡qué digo cinco, mejor diez!!) cacitos de cereales sin gluten de esos que no has probado todavía y te los voy a echar en un poquito de leche. Le voy a dar vueltas, muchas vueltas, hasta que quede totalmente disuelto y no notes nada raro. Si queda suficientemente líquido lo voy a meter en un bibe de esos que tampoco has querido probar hasta ahora y te lo voy a enchufar hasta la campanilla para que no dejes ni los restos. Y entonces dormirás… dormirás más de una hora seguida y yo… ¡¡¡ay, yo volveré a ser persona!!!

Mientras me imagino en pleno paraíso onírico, durmiendo a pierna suelta y roncando sin parar oigo un ‘aaaahhh’ seguido de un par de chasquidos de lengua que suenan como a “joer, mamá, qué bueno está esto” y, con los mismos riñones al aire, la misma vena a punto de reventar y la pinta de contorsionista pasadita en kilos me empiezo a descojonar morir de la risa en la cama porque hay que ver lo que disfruta este niño con sus tentepiés nocturnos.

Jodío crío… Ya me ha chafado el plan y la noche. Si es que soy una blanda. No tengo remedio.

12 comentarios en “A veces te cebaría… otras en cambio te quiero comer

    • Tres años?? Ay Dios no me digas eso… Uf, aunque casi prefiero sentirme comprendida que los comentarios continuos de… ¿sí? ¿tanto se despierta? Es rarísimo porque mi hijo/primo/sobrino duerme del tirón desde que tenía dos meses arrrrgggggggg. Un abrazo 😉

  1. Jajajajajajaajaja que buenoooo!!!! Vikingo tuvo una época que lloraba si perdía la teta por la noche, sí, me utilizaba de cupete. Me planteé cambiarme por un chupete de verdad, pero no lo conseguí hasta que le salieron los dientes. Luego lloraba porque perdía el chupete, hasta que una noche ¡tachán! durmió del tirón y así seguimos. Un besazo

Deja un comentario