Un fin de semana cargado de culpa

670px-Prevent-Depression-in-Children-Step-15Bullet7Qué rápido se me pasan las semanas. Ya es domingo por la tarde otra vez y, por aquí, casi no nos hemos dado cuenta de que en unos días nos plantaremos en mitad de abril. ¡Que se dice pronto! La cita dominguera de hoy pensaba que iría por estos derroteros… hablar de la velocidad a la que suceden las cosas desde que soy madre y de cómo el tiempo vuela mientras intentas aprovechar los ratos que tienes con el peque para estar con el peque y los que tienes libre para hacer todo lo demás. Pero, bueno, la semana que viene os lo cuento.

Es que ayer tuvimos que ir a urgencias con A y todavía hoy no puedo pensar en otra cosa. En estos siete meses me he dado cuenta de que no soy tan drama-mamá como esperaba, pero ayer me asusté tanto… Después de despertarse de la siesta, estuve jugando con él en la cama un buen rato. Hasta que, de repente, se puso a llorar. Le cogimos en brazos, le cantamos, le bailamos, le dimos cien besos… le hicimos de todo, pero no se le pasaba. Ni siquiera quería el pecho. Poco a poco, muy pegadito a mí, fue calmándose, pero algo no iba bien. En cuanto me movía o cambiaba de posición se volvía a quejar.

No sabíamos qué le podía pasar. ¿Los dientes? Cuando le salió el primero (tiene dos) tuvo una mañana muy irritable, pero nada que ver con el sufrimiento de ayer. Empecé a pensar que igual se había hecho daño jugando y me di cuenta de que no movía el brazo izquierdo. Le enseñaba juguetes y no hacía intentos por cogerlos, le daba una galleta y ni se inmutaba. Me saltaron todas las alarmas. Mi madre me ha contado mil veces que de pequeña se me salían los codos con suma facilidad, así que me temí lo peor. Nos fuimos a urgencias con Adrián ya mucho más tranquilo, pero yo hecha un manojo de nervios y un mar de lágrimas. ¿De verdad se lo había hecho yo? ¿Pero cómo? Si habíamos jugado como siempre, si no habíamos hecho nada brusco, ni siquiera recuerdo haber hecho fuerza para que él se levantara cogiéndose de mis manos. Me sentí… no os lo podéis ni imaginar. Culpable no, lo siguiente. No me lo podía creer. Era mi culpa. Menos mal que EPDLC cogió un poco las riendas del asunto y nos plantamos en el hospital en cinco minutos.

En cuanto vieron que tenía el bracito pegado al cuerpo y que no hacía intención de moverlo me dijeron que sería una pronación del codo y que tendrían que colocárselo. Se me saltaron las lágrimas en la misma consulta y se me vuelven a saltar ahora. Es que no me lo puedo creer.

La verdad es que las dos doctoras se portaron muy bien, me dijeron que no me preocupara, que es una lesión muy común en niños de entre cero y dos años, y que se recuperaría en seguida. Le colocaron el codo en diez segundos y A casi ni lloró porque, en cuanto terminaron, lo cogí en brazos y se calmó. Le administraron un poquito de ibuprofeno por si la zona estaba dolorida y nos mandaron a la sala de espera para ver cómo evolucionaba. En dos minutos estaba moviendo su bracito e intentando coger todos los juguetes que había a su alrededor. Con una sonrisa de oreja a oreja y tan feliz.

Antes de irnos la doctora nos volvió a decir que no nos preocupáramos y nos insistió mucho en que si le volvía a pasar fuéramos al médico lo antes posible. Que no intentáramos colocárselo nosotros si no sabíamos cómo hacerlo, que había gente que lo intentaba en casa y era peor el remedio que la enfermedad. Aunque también nos han dicho que hay padres que, a fuerza de que les pase a sus hijos, aprenden a colocárselo. Ojalá a nosotros no nos pase nunca más.

Os cuento todo esto porque me sentí y me siento fatal. Por mucho que me digan que es común, que hay niños que se lo hacen al dormir sobre su brazo si está mal colocado, no puedo evitar pensar que fue por algún movimiento brusco que hice jugando con él. Brusco. Así que he pensado que quizá contando esta experiencia podría ayudar algún día a algún papá o mamá al que le suceda lo mismo y recurra a internet en busca de información. Que vea que es verdad, que estas cosas pasan. Hasta a las que tenemos un blog y os contamos nuestras experiencias.

Un abrazo

15 comentarios en “Un fin de semana cargado de culpa

  1. jo, vaya rato y vaya disgusto.

    No fue culpa tuya pero entiendo el sentimiento de culpabilidad… somos así y eso no lo va a cambiar nadie.
    De esto quédate con lo bueno, estarás alerta si le vuelve a pasar, además sabes que a ti te pasaba mucho. Yo reconozco que no sabía que fuese tan habitual, pero me ha venido muy bien leerte, si algún día me pasa sabré que es lo que hay que hacer.

    • La verdad es que espero que no me vuelva a pasar… aunque estas cosas nunca se sabe… A mí me han dicho eso, que es muy común, pero yo quitando mi caso… no conozco a casi nadie que le haya pasado, así que a veces pienso que lo hicieron para que me sintiera mejor, que debía llevar una cara… Pero bueno, ahora que ha pasado una semanita, he vuelto a jugar con él a que se levante y a normalizar un poco las cosas. ¡Menos mal! Un abrazo guapa y gracias por comentar 🙂

  2. ¡Vaya susto! hace poco leí sobre este tema, un simple gesto puede causar esta pequeña lesión, pero es cierto que saber que algún gesto o movimiento nuestro puede habérselo causado te deja cargo de culpa. Lo importante es que se solucionó enseguida. Un besazo enorme.

  3. Vaya susto!!! Pero todo está bien, es normal q te sintieses así, pero mentalízate q no fue tu culpa q tu instinto de madre te hizo ver todas las señales y q todo se solucionase rápidamente. Ánimo q ya verás q se te pasa. Feliz día! Muack!

    • Muchas gracias por tu comentario, la verdad es que me está viniendo muy bien vuestras muestras de apoyo. Poco a poco voy haciendo caso a EPDLC y asumiendo que igual nos pasan cosas de estas y que tampoco hay que dramatizar. Pero bueno… ya se sabe que cuesta!! Un abrazo!!

  4. Te comprendo, en septiembre le pasó a mi peque, y ahí si fui yo, bueno fue porque el ascensor se cerraba, y ella estaba en medio, y como se cierra muy fuerte la cogí del brazo y tiré de ella para que no le diera, y lloraba, no te puedes imaginar, bueno sí, se calmó un poco con la teta, pero al intentar moverlo me decía llorando pupa.
    Ten cuidado un par de semanas, porque al estar el tejido dañado le puede volver a ocurrir.
    Muchos besos, y te comprendo totalmente.

    • Qué susto, ¿eh? Madre mía… ¿Y los médicos qué tal? Mi madre me advirtió que fuera preparada porque a ella en su momento la hablaron muy duramente, como que a los niños no se le tiraba de los brazos y cosas así… Ni que fuéramos tirando de los brazos como bestias… vamos… Un abrazo y gracias por tu comentario. Me ha ayudado mucho,.

  5. Ay qué susto os debísteis llevar. Te entiendo perfectamente, las madres siempre tenemos ese sentimiento de culpa de todo lo que les pase a nuestros hijos… pero estáte tranquila, a veces las cosas pasan, y lo importante es reaccionar a tiempo, y ahora, sabiendo que le puede pasar, ya lo tendrás en cuenta. Ánimo que el peque está bien. Un abrazo!

    • Muchas gracias! La verdad es que tienes razón, que tendemos a culparnos, pero claro… en este caso dices… jolín yo no he hecho ningún movimiento brusco… pero debe ser que sí… y te entran unos nervios… Pero bueno lo importante es lo que dices: él está bien, está feliz y yo estaré más atenta que nunca!!! Un besoo

  6. Menudo susto. Creo que cualquiera en tu lugar se hubiera sentido de la misma manera. Pero afortunadamente A ya tiene su codo en su sitio y puede seguir disfrutando de sus juegos. Mucho ánimo y muchos besos para ti y para A

    • Muchísimas gracias! La verdad es que ya estamos todos más tranquilos. Ahora sólo toca normalizar un poco la situación y perder el miedo a jugar con él con cosas que impliquen hacer fuerza con el brazo. Poco a poco… ¡ay lo que nos queda por sufrir!

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