Sobreviviendo al calor con un bebé de 10 meses

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Mae mía, mae mía las ganas que tenía de que llegara el verano y lo harta que estoy ya de pasar calor. Si ya de por sí los días como estos son complicados de llevar para los adultos, cuando tienes un bebé de -casi- 10 meses caluroso como su padre él solo la cosa se complica muchísimo.

Por suerte, este fin de semana pasado estuvimos en una casa rural en la sierra de Madrid (ay qué fin de semana más bueno, a ver si saco un rato y os cuento) donde los días son calurosos, pero las noches son llevaderas. Además teníamos una piscina. ¡Una señora piscina! A ver, tantos consejos y tantas opiniones que da todo el mundo cuando haces cualquier cosa y a nadie se le ocurre insistir e insistir en la importancia de tener piscina (o gente alrededor con ella) cuando tienes hijos. Lo que daría yo por una, con un poquito de cesped y una tumbona… aunque todo fuera mini…

Pero la realidad es otra… No tenemos piscina, ni cesped, ni tumbona. Ni siquiera una terraza donde desayunar y cenar cuando corre airecito… ¿Entonces qué hacemos? Pues echar la primitiva todos los jueves y los sábados lo primero. Y lo segundo… ¡sobrevivir! ¡Es lo que toca!

En primer lugar, hemos comprado una piscina enana para el enano y un par de abanicos para los mayores. Y así pasamos las mañanas y las tardes, en un tendedero de muy pocos metros cuadrados, rodeados de lavadoras, secadoras, dinosaurios de juguete, cartones de leche y mil cosas más. Pero felices, oiga, que a mi niño bonito se le ve encantado con su rinconcito de 70 cm de diámetro y está a aprendiendo a optimizar el espacio jaja.

Además de los baños estamos ideando nuevas actividades para pasar el rato y, de paso, refrescarnos un poco. Por ejemplo, manipular hielo. Con cuidadito porque el hielo si está mucho tiempo en el mismo sitio quema, le preparamos a Adrián vasos con cubitos que el mete, saca, chupa y demás. Al principio no le hacía mucha gracia tocar algo tan frío y resbaladizo, pero ya le ha cogido el truco y está como loco con los hielitos.

Mientras estamos en la piscina o en la cocina con los hielos, ponemos el aire acondicionado en el salón para que se refresque y así cuando vamos para allá podemos apagarlo tranquilamente y seguir jugando. ¿A qué? A sacar y meter trapos, a arrancar páginas de las propagandas, a comernos las cucharas de madera y cualquier cosa que caiga en nuestra mano… En fin, a cualquier cosa menos a los juguetes de su habitación, que de momento no le llaman mucho la atención. Sólo las maracas, los sonajeros y demás objetos ruidosos le hacen tilín. ¿Será el momento de comprarle un tambor o nos arrepentiremos el resto de nuestras vidas?

¿Y qué más? Pues, como siempre, la actividad estrella para mantenerle entretenido es… ¡darle comida! Así que mi pequeño gordete se está poniendo ciego de melón, sandía, paraguayos… y demás frutas veraniegas que tenemos por casa.

Y así vamos pasando los días… Mañana el padre de la criatura coge vacaciones, así que muy pronto podremos ir a una piscina de verdad, de las grandes y abarrotaitas. Y encima la semana que viene… ¡nos vamos a la playa! ¡¡¡Y en la playa todo se lleva mejor!!! ¿O no?

¿Y vosotros? ¿Cómo sobrevivís al calor con niños? ¿Tenéis piscina en casa? ¿Habéis montado una mini como nosotros? ¿Cuando no están en el agua a qué jugáis?

Un abrazo

4 comentarios en “Sobreviviendo al calor con un bebé de 10 meses

  1. Buenass!! Te he encontrado por twitter 🙂 Pues la verdad que yo también sueño con un chalet o una casa con piscina pero con la mala suerte que tengo no tiro la primitiva que es gastarse dinero tontamente, de todas formas lo que sujieres tu de la mini piscina es una idea genial y muy original, que cuando la he visto me he girado, he mirado mi balcón y he pensado: yo creo que ahí me cabe una!!! jejejejejejeje Mira que soy, de verdad, y eso que mi bebé aun está en proyecto 😛 Bueno me quedo por aquí 😀

  2. Jajajajajajaj me parto!!!
    Oye por qué todos los niños se parecerán a los padres de calurosos!!?? jajajaj

    Pues igual que tu, aunque nosotros si tenemos piscina en la terraza y estamos todo el día a remojo y así vamos viviendo.
    Ah y echando primitiva jajajajaj

    Besos refrescantes

    • Joe, la verdad que colechar con dos hornos es… ¡matador! Hasta el punto de que Adrián cuando termina de mamar ya no se queda pegadito a mí, sino que se da la vuelta como diciendo… quita biiiicho, que me estoy asando… Deberíamos comprarnos una cama de dos x dos. Ya he leído tu post! Como garbancitos!!! Un abrazo

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