¡No sin mi almohada (de toda la vida)!

Cuando estaba de cuatro meses y medio, unos amigos me trajeron algo muy especial: la almohada o cojín de lactancia. Me hizo mucha ilusión porque era una de las primeras cositas que me regalaban en el embarazo y porque, después de leer varios blogs y conocer las distintas experiencias de varias cibermamás, me parecía esencial tanto para los últimos meses del embarazo, como para la lactancia con el peque.

almohada de lactancia en el embarazo

La verdad es que estaba súper emocionada y os juro que pensaba que me iba a ser súper útil porque desde casi la mitad del embarazo duermo medio boca abajo, medio de lado, que es como mejor provecho se le saca a este producto. Pero…, al menos en mi etapa embaracil, ha sido un fiasco total. No me resulta cómoda en absoluto: la veo demasiado alargada, la pierna que pongo encima se me cae cada dos por tres porque la superficie es estrecha y, al menos la mía, está rellena de un material que me recuerda al porexpan y me da sensación de dentera.

Todavía no la he dado por perdida: probaré a ver qué tal me va cuando nazca el pequeño pez, pero desde luego que por ahora… ¡decepcionante! Y me da mucha pena, sobre todo por mis amigos, pero es que de momento no le encuentro utilidad… ¡Qué le vamos a hacer!

Como estaba incómoda a la hora de dormir y me dolía mucho la espalda, un día el futuro papá y yo vimos una colchonería de las de toda la vida y decidimos probar con una almohada tradicional. No sé si nos costó nueve o diez euros, pero os aseguro que era de las más baratitas de la tienda y que no tiene nada de especial, ni látex, ni viscoelástica, ni ná. ¡Pero me encanta! Llevo con ella varios meses y es súper cómoda. Como es más anchita, mi pierna(ca) no se cae y, al ser más corta, me resulta más manejable. No sé de qué está rellena, pero es como acolchada y no suena.

Charlie Brown y Bis.

De hecho, he de confesar que nos hemos vuelto inseparables y ahora, en plena recta final del embarazo, no doy un paso sin ella. Para dormir, para ver la tele en el sofá, para combatir el insomnio por las noches… Vamos, ¡que me parezco a Bis, el personaje de Snoopy que no se separaba de su mantita ni a tiros!

¿Y vosotras? ¿Habéis utilizado almohada de lactancia durante el embarazo? ¿Y después? ¿Os ha resultado útil?

5 comentarios en “¡No sin mi almohada (de toda la vida)!

    • ¡Hola África! ¿Y utilizas alguna otra almohada o cojín? ¿La tuya también está rellena como de bolitas de porexpan?
      No conocía tu blog, pero ¡ya lo tengo fichado! ¿Estás por Twitter? Un besoo!

  1. Tranquila, Sara, a partir de aquí da igual la almohada que utilices…. Con todas estarás igual de incómoda y con ninguna de ellas sabrás cómo colocarte… Así que lo más inteligente es que la almohada en custión sea por lo menos, baratita ;-))
    Y no guardes demasiado esa “superalmohada” que te regalaron, ya verás como le encuentras utilidad…

    • Jaja, sí a partir de ahora… dormir va a estar difícil… ¡y encima ha empezado a hacer calor! La almohada la tengo guardada, pero bien localizada… a ver si dentro de un mes y medio la pruebo 🙂

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