Educación financiera para niños: ¿cómo hablar de dinero con nuestros hijos?

Las que me seguís desde hace tiempo sabéis que el tema de la economía y en concreto la economía familiar me gusta bastante. Sin embargo, hasta hace unos días pensaba que, con hijos de 4 y 2 años, la educación financiera para niños me quedaba todavía un poquito lejana.

Pero nada más lejos de la realidad: ¡nunca es demasiado pronto para enseñar finanzas a nuestros hijos! Lo descubrí el pasado 4 de octubre, cuando acudí a un evento de CaixaBank, en el que presentaron el primer vídeo de la campaña #DeTuAtu, con la que la entidad pretende fomentar la educación financiera en diferentes sectores de la sociedad.

Este primer vídeo estaba enfocado a padres y a cómo afrontar el tema del dinero con los hijos, por lo que en el evento nos dieron un montón de razones para empezar cuanto antes con las finanzas para niños.

Antes de contaros todo lo que aprendí ese día, os dejo con él porque seguro que muchas os sentís identificadas con las preguntas que los peques le hacen al protagonista. Además, os hará reflexionar sobre el papel que jugamos los padres en la educación financiera de nuestros hijos.

Los 4 pilares básicos de la educación financiera para niños

Educación financiera para niños: evento Caixabank de tú a tú

De todos los temas que se abordan en el vídeo hablamos durante su presentación. Y, además, tuvimos la suerte de hacerlo con el experto en finanzas Jordi Martínez, que compartió con nosotras no solo sus conocimientos como profesional, sino también los que ha ido adquiriendo en estos años como padre.

  1. Hablar de dinero con nuestros hijos: ¿cómo y cuándo hacerlo?

Una de las cosas más importantes que tenemos que tener en cuenta cuando tratamos la educación financiera para niños y de la que reflexionaba el vídeo de CaixaBank es la necesidad de hablar de dinero con ellos. Y es que, a pesar de estar en 2018, el dinero sigue siendo tabú para muchas familias y, en general, buena parte de la sociedad lo asocia a la avaricia.

En nuestra mano está acabar con esta lacra: si queremos que nuestros hijos sepan administrar su dinero correctamente y establezcan una relación sana con él, tenemos que hablar con naturalidad sobre lo que cuestan las cosas, el esfuerzo que hay que hacer para conseguirlas, la importancia de ahorrar una parte de lo que ganamos para cosas que no podemos comprar ahora…

De lo que se trata es de involucrar a los peques en las finanzas lo máximo posible. Y eso implica también explicarles la verdad cuando las cosas van mal para que ellos entiendan por qué hay que reducir el gasto y que todos tenemos que poner de nuestra parte para superar una mala racha.

Obviamente, hay que adaptar los mensajes que damos a la edad del niño. Pero lo cierto es que desde que son pequeñitos, incluso con la edad de los míos, los niños deben saber que las cosas cuestan dinero y que el dinero no es ilimitado.

Si tienen interiorizados estos conceptos, podemos hacerles reflexionar sobre los caprichos que nos piden justo en el momento que nos los piden. Además, al ser más conscientes del valor del dinero y de las cosas podemos explicarles que como consumidores tienen derechos que deben ejercer.

En este sentido, enseñarles los tickets de aquello que hemos comprado para que revisen que todo está correcto o que se ajustan al presupuesto familiar puede ser muy útiles para involucrarles en nuestras finanzas.

Educación financiera para niños: ¡jugar es la clave!

Por otro lado, no debemos olvidar que la mejor manera de introducir la economía financiera para niños es a través del juego. En este sentido, podemos aprovechar las visitas al supermercado o las salidas a comer para animarles a descubrir cuánto cuesta cada cosa y plantearles pequeños retos que pueden motivarles a querer saber más.

También pueden resultar muy útiles los cuentos. Ya sabéis que yo soy una apasionada de los libros infantiles, así que justo después de ver el vídeo de CaixaBank me fui a una librería a investigar para compartir en mi otro blog un post con cuentos de educación financiera para niños.

  1. ¿Paga sí o paga no?

El segundo punto que plantea el primer vídeo de la campaña #DeTuAtu de Caixabank es  el de la paga, un tema polémico que suele tener detractores y defensores a partes iguales. Personalmente considero que la paga puede ser una herramienta muy útil dentro de la educación financiera para niños, puesto que les permite ser conscientes de que el dinero es limitado, les otorga cierto grado de responsabilidad y sienta las bases para que sepan administrarse económicamente.

Beneficios de la paga:

En realidad, es una de las maneras más eficaces de enseñarles a ahorrar y hacerles entender un concepto muy importante: si renuncias a gastar todo ahora, podrás comprar cosas de más valor después. Gracias a ella…

  • Aprenderán a administrar el dinero e incluso les podemos enseñar a hacer un presupuesto.
  • Aprenderán a ahorrar: verán que renunciando a gastar ahora podrán acumular cantidades que les permitirán comprar algo más grande en el futuro.
  • Podemos introducir conceptos como la solidaridad, ya que una parte de la paga se puede dedicar a ayudar a los demás.

¿Cuándo y cuánto?

Seguro que tú también te estás haciendo la pregunta del millón: ¿a qué edad hay que empezar a darles la paga y cuánto hay que pagarles? En el evento de CaixaBank los expertos coincidieron en que la edad más adecuada para empezar con la paga ronda los 6 o 7 años, puesto que por entonces los niños ya están habituados a hacer cálculos sencillos y a operar matemáticamente.

A medida que los niños van creciendo, el importe de la paga se podrá ir incrementando y lo ideal es que, en vez de darse semanalmente, pase a ser mensual para que se asemeje lo máximo posible a un salario. De hecho, cuando los chavales son mayorcitos no hay que destinar la paga simplemente a los extras, sino que puede ser también para administrar todos los gastos de un joven o adolescente.

En cuanto a la cantidad, lo más recomendable es buscar un equilibrio: que sea lo suficientemente generosa para que hubiera algo a administrar y los suficientemente limitada para que obligue a gestionar, priorizar y pensar en qué se va a gastar.

¡Ah! También es súper  importante que, además de darles la paga, los padres establezcamos unas normas para que los niños sepan en qué pueden gastar el dinero y en qué no.

¿Paga como recompensa a ciertas tareas?

Como os comentaba más arriba, la paga es un tema polémico, incluso entre los que están de acuerdo en utilizarla como herramienta financiera. Los partidarios de entregarla a cambio de realizar las tareas de casa dicen que así se acostumbra que para ganar dinero hay que trabajar. Sin embargo, los que defienden de darla a cambio de nada aseguran que las tareas de casa las hacemos también los padres sin cobrar, y que si un día no hay recursos en casa para darle una paga ¿qué haremos? ¿le plantearemos que no hace falta que colabore?

Quizá lo mejor, como siempre, sea buscar un punto intermedio: pagarle una pequeña paga de forma fija y remunerarle por aquellas tareas que nos produzcan un ahorro, como lavar el coche o cortar el césped.

  1. Dar ejemplo, clave en la educación financiera para niños

Como en todo lo que tiene que ver con la educación de los hijos, ¡el ejemplo es clave! Por eso, es importante que, si queremos que nuestros hijos sean responsables con sus finanzas, nosotros también lo seamos.

En este sentido, yo creo que es fundamental que los adultos también valoremos las cosas, que las cuidemos y que seamos responsables con el consumo en todas las épocas del año. Al fin y al cabo, si ellos ven que sus padres dedican tiempo a elaborar un presupuesto, que tienen cuidado con el gasto energético o que no compran cada cosa que se les antoja impulsivamente será más fácil concienciarles sobre la importancia de ahorrar y cuidar el dinero.

Si nos ven donar aquellas cosas que no utilizamos o reciclarlas para darles un nuevo uso, también podemos introducirles mejor el concepto del consumo responsable. Y, como comentaba antes, la mejor manera de hacerlo es a través del juego: podemos preguntarles cómo darían una segunda vida a algo que van a tirar. ¡Os sorprenderá su ingenio y creatividad!

También podemos inculcarles buenos comportamientos financieros invitándoles a comparar precios en el supermercado, retándoles a encontrar el pantalón vaquero más barato, etc.

  1. El ahorro

El último pilar de la educación financiera para niños que mostraba el vídeo de CaixaBank es el ahorro. Ya os he mencionado más arriba lo importante que es que nuestros hijos aprendan desde pequeños que el ahorro conlleva grandes beneficios para ellos. Es decir, que meter toda la semana una cantidad de dinero en su hucha es lo que les va a permitir comprar aquello que de verdad quieren después.

Es verdad que por ejemplo Adrián y Leo todavía no están preparados para asimilar todo esto, pero en cuanto son un poco más mayorcitos sí. Sobre todo si decidimos junto a ellos qué van a conseguir con el dinero ahorrado.

Ahorro, cuarto pilar de la educación financiera para niños

Se trata de establecer objetivos concretos (una bicicleta, una muñeca, un monopatín…) que les resulten muy atractivos y les ayuden a aprender a controlar el impulso de gastar todo el primer día. O que les inciten a buscar nuevas formas de generar ingresos.

Es importante que los objetivos sean asequibles, sobre todo al principio, porque si no es fácil que los niños se frustren y pierdan el interés.

Asimismo, podemos establecer objetivos comunes y colaborar con ellos para aumentar su grado de motivación. Por ejemplo, si el objetivo de ahorro que se han marcado es de 20 euros, explicarles que cuando consigan 10 papá y mamá van a aportar 4 más a su hucha.

Además de la hucha tradicional, cuando son pequeños a mí me gusta mucho la idea de preparar con ellos un bote transparente para ir metiendo en él el dinero y que los peques vayan viendo cómo su ahorro va creciendo.

Cuando son más mayorcitos, sin embargo, veo mucho más útil abrir una cuenta bancaria y explicarles cómo funciona, por qué es mejor tener el dinero en un banco que en casa, etc. Además, según los últimos estudios, los niños que tienen una cuenta corriente sacan mejores notas en los exámenes de PISA que los que no.

Al margen de las notas, que os puede parecer algo anecdótico, la educación financiera para niños me parece un tema de vital importancia. Personalmente creo que se debería abordar también desde el colegio, pero de momento parece que no se va a hacer, así que… ¡el papel que juguemos los padres es fundamental! ¿No os parece?

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