Las sombras de mi lactancia

lactanciaDar el pecho es muy bonito y muy gratificante, pero a veces resulta muy duro. Es una frase requeteoída, pero que suscribo en su totalidad. También se puede decir que tiene muchas luces y también algunas sombras. Yo hoy os vengo hablar de mis sombras, que no han eclipsado las luces, pero a veces me han hecho plantearme muy seriamente si seguir adelante con la lactancia materna o no.

Adrián cumple mañana 17 meses y, contra todo pronóstico, sigue tomando el pecho. Digo contra todo pronóstico porque con 10 meses me puse de límite el año. Estaba pasando una racha malísima, así que llegar a los 12 meses ya me parecía misión imposible. Pero llegué y, hoy por hoy, ya he dejado de pensar hasta cuándo seguiremos. Ya se verá, ¿no? Total, los planes que hago nunca se cumplen…

A diferencia de lo de que le suele pasar a muchas mamás primerizas, mis comienzos fueron muy buenos. Salió perfectamente enganchado del hospital y, al margen del dolor típico de los primeros meses y una pequeña grieta, todo fue como la seda. Ni ingurgitaciones, ni mastitis, ni subidas de leche dolorosísimas… nada. Así de bien nos fue hasta los ocho meses o así, cuando empezaron a salirle los dos dientes de arriba. Con los de abajo, que aparecieron con cinco meses y medio, no hubo ningún problema, pero con los de arriba… ¡ay madre con los de arriba!

Para ser sincera, los problemas los sufría (y los sigo sufriendo) las semanas previas a la salida de los dientes. O sea, no es que me muerda, pero mama de forma distinta y, literalmente, me raja el perímetro del pezón. Es algo muy doloroso y un poco aparatoso por la sangre, así que cuando estoy en ese momento intento espaciar al máximo las tomas para dar tiempo a la piel a cicatrizar un poco. Y mucho aceite de rosa mosqueta, de argán, etc.

Pero, ¿me planteé dejar de darle el pecho sólo por eso? Sinceramente, no. Lo que llevaba muy mal, muy mal, muy mal era dárselo por las noches. Como sabéis l@s que me leéis habitualmente, en torno a los ocho meses se despertaba muchas veces, pero muchas, muchas… pongamos entre 10 y 15 de media cada noche. O sea, cada veinte minutos o media hora como quien dice. Y cada vez que se despertaba quería teta, así que empecé a asociar dormir mal con la teta y reconozco que llegué a odiarla. Por el día se me pasaba y seguía disfrutando de ella, pero por la noche a veces tenía hasta mal cuerpo. Os lo juro.

Así que durante aproximadamente siete meses mis días eran la luz y mis noches la sombra. Un día, cuando ya no podía más y tenía más claro que el agua que el momento del destete había llegado, tuve un momento de lucidez y dije: ¿no será mejor dejar de darle de noche que dejar de darle por completo, dado que él sigue necesitando la teta y yo lo único que necesito es dormir al menos unas horas del tirón? Como empezaba las noches en la cuna y la cuna, desde los trece meses o así, está en su habitación porque le despertábamos cada vez que nos íbamos a dormir, pusimos en marcha el plan padre: vamos, que Elpadredelacriatura era quien iba cuando Miniñobonito lloraba.

Contra todo pronóstico también, las primeras semanas lo llevó bien. Se despertaba menos y muchas de las veces bastaba con que EPDLC le diera agua para que se volviera a dormir. Pero a ciertas horas de la noche empezaba a señalar y se venía a nuestra cama, léase a dormir encima de mí porque hay cosas que nunca cambian y lo de “pegaitos, pegaitos” le sigue gustando un montón. Y a mí también, aunque pegaítos al lado y sin cortarme la respiración también me valdría.

Como digo, las primeras semanas las llevó muy bien y a veces ni siquiera me pedía por la noche.  Raro no, rarísimo. Después, ha habido de todo. En general, casi toda las noches, estando ya en nuestra cama me dice un “taaaa taaaa” inconfundible, con el que me deja claro que quiere teta. Yo siempre le digo lo mismo: “no, cariño, está cansada y tiene que dormir”. Y, él, claro, se cabrea. En seguida le digo “venga, mi amor, túmbate aquí con mamá”, le pongo el chupe y, normalmente, se queda tranquilo. Otras veces se pone más nervioso y, como suele ser en la última parte de la noche, lo que hago es dar la luz de la mesilla para explicarle que ya se ha despertado. Y le doy.

Reconozco que me hubiera gustado no tener que destetarle, ni de día, ni de noche. Pero reconozco también que necesitaba dormir un par de horas seguidas y que de esta manera lo hemos conseguido. Así que estoy contenta con cómo hemos ido adaptando la lactancia a nuestras necesidades: a las suyas y a las mías. Me imagino que algun@s se llevarán las manos a la cabeza por “sacrificar” sus necesidades de noche y que otr@s pensarán que soy gilipollas por seguir con algo que durante tanto tiempo me ha supuesto “un esfuerzo”: Pero nosotros, de momento, estamos contentos. Yo he vuelto a disfrutar de mi lactancia, vuelvo a pensar que es MARAVILLOSA y mi hijo siempre ha tenido a su madre cuando lo ha necesitado. Unas veces con “taaa” y otras veces… sin ella.

¿Y vosotras? ¿Qué es lo que peor lleváis o habéis llevado de vuestra lactancia?

Un abrazo

6 comentarios en “Las sombras de mi lactancia

  1. Pues yo no pienso ni una cosa ni otra, si vosotros estáis mejor así, pues ya está, no le des más vueltas…esto lo sabe solo quien lo pasa.
    Nosotros hemos tenido también rachas muy malas, y por la noche, porque dejó de despertarse, sino hubiera tenido que hacer algo también.
    Lo importante es que todo ha sido con mucho cariño y respeto.

    Besosssss

    • Pero es que tú eres muy comprensiva, Carol 😀 Ya sabes tú que mucha gente juzga, hagas una cosa y otra… así que lo que digo siempre… poco a poco iré aprendiendo a que esas cosas me importen menos y a mirar sólo por nosotros. Me está costando, pero… ¡lo conseguiré! Muuua

  2. Nadie es quien para juzgarte, en la lactancia materna tanto el bebé como la mamá tienen que estar a gusto, de nada sirve dar teta si para ti es un suplicio.
    Y como tú bien dices mejor destetar de noche que por completo. Besos

    • Ayy, pero es que vosotras sois muy majas… cuánta gente me habrá juzgado y me seguirá juzgando… ¡mucha! Pero no pasa nada, poco a poco voy aprendiendo a hacer las cosas de otra manera, a no venirme abajo, a no ceder siempre… poco a poco… ¡gracias por comentar! Mua

  3. Te admiro por haber llegado a los 17 meses y continuar. Yo he tenido lantancias muy dificiles con mis dos nenes, el primero ha mamado hasta los 10 meses y el segundo hasta los 8. Hemos tenido de todo, multiple despertares de noche, grietas que duraron más de un mes, subidas de leche dolorosas, rechazo a la teta con llanto, una odisea bastante sufrida. Y no sólo por el dolor físico o el cansancio psicológico, pero más que nada por la terrible frustración que sentía en no lograr una lactancia relajada y maravillosa con mis niños. Hasta hoy día me siento triste y culpable por haber destetado tan pronto, por no haber tenido la fortaleza de seguir y lograr alcanzar aunque sea el año. Pero debo de dejar de pensar en las sombras y recordar las luces. Después de todo logré darles de mamar aunque sea un tiempo algo breve. Aquí puedes leer mis historias de lactancia
    http://unamamaviajera.blogspot.com/2013/10/una-lactancia-exitosa-los-5-meses.html
    http://unamamaviajera.blogspot.com/2014/03/chau-chau-teta-el-fin-de-nuestra.html

    • ¡Yo sí que te admiro a ti! Y a todas las mamás que dando el pecho o no quieren lo mejor para sus hijos. Yo he tenido mucha suerte, los problemas han sido mínimos. Y los despertares me he dado cuenta de que no tienen tanto que ver con la teta… Si hubiera tenido una grieta que me durara un mes… dudo mucho haberlo soportado. No estés triste. Querías vivir la experiencia de la lactancia y lo conseguiste. Además, 8 o 10 meses son muchos meses!!! Quédate con lo bueno, de verdad! Eres maravillosa 😀 Un abrazo fuerte

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