Leemos: Mamá eres genial

¡Cómo me gusta el Día del libro! Hoy lo celebro recuperando un post muy especial para mí: la reseña de Mamá eres genial, un libro que nos envió Boolino hace ya tiempo y que creo que debo recordar hoy porque es un regalo más que recomendable para el día de la madre, que por si no lo sabéis… ¡está al caer!

Además, me consta que tiene muchos fans en la blogosfera y fuera de ella. Quizá sea porque habla de esas mamás que, a pesar de que no son perfectas, intentan que los días de sus hijos sean geniales. Vamos, mamás de carne y hueso, de esas que gastan horas en preparar cosas que luego… no gustan.

Porque son cosas que pueden pasar. Y pasan. Muy a menudo.

¿Qué cuenta Mamá eres genial?

Mamá eres genial es un álbum ilustrado que hemos conocido a través de Boolino y que está escrito por Myriam Sayalero. Las ilustraciones son muy bonitas, pero no me sorprende teniendo en cuenta que corren a cargo de Marisa Morea.

Habla de las expectativas, o mejor dicho, de la necesidad de dejarlas de lado cuando eres madre. Y eso… a mí me llega mucho porque, en cierta medida, me siento muy identificada. ¿O soy la única que se pasa horas preparando una manualidad que luego disfrutan un minuto?

Pues eso le pasa a la mamá de Blanca y Leo, quien se pide un día libre en el trabajo para ir a remar con sus hijos. ¿Y ellos? Pues, en un principio, quieren quedarse en casa.

Lo que en la cabeza de ella debía ser un día bucólico, se complica desde el primer momento: casetas cerradas, remos que se caen al agua, zapatos empapados… Obstáculos que les sirven a los tres como excusa para reírse a carcajadas de lo que está pasando y, por qué no, de ellos mismos.

¿Por qué me gusta tanto?

Mamá eres genial me ha gustado mucho porque es real como la vida misma y porque nos enseña a afrontar los obstáculos y las adversidades desde el humor. Hay que encarar cualquier actividad como una aventura y, como siempre, buscar el lado positivo a todo lo que te vaya pasando…

Este libro te lo cuenta de manera muy cercana y, gracias a la maravilla de ilustraciones que tiene, te adentra en la historia y te hace sentir como si fueras parte de ella.

En casa lo leemos a veces, pero a nuestra manera. Adrián, con tres años y medio, todavía prefiere álbumes ilustrados con menos texto, así que toca acortar, quedarse con la esencia de cada hoja y adaptarla al niño que tenemos delante.

Creo, además, que puede ser un libro infantil divertido para compartir con niños un poquito más mayores, quizá a partir de 5 o 6 años. Y, sobre todo, para esas mamás que a veces tenemos la sensación de que todo se vuelve en nuestra contra. ¿Eres una de ellas?

Antes de despedirme, ¡feliz día del libro! Desde siempre ha sido una fecha especial para mí, pero desde que tengo niños… ¡todavía más! Yo creo que es que cualquier excusa es buena para acercarme una librería y cargar con algunos títulos para ir aumentando la biblioteca.

Luego llego a casa y me doy cuenta de que, dentro de poco, voy a tenerme que salir yo para que entren los cuentos, pero… ¡me da igual! Son tan bonitos y nos hacen pasar tantos buenos ratos en familia… ¿Os suena?

 

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