Destete voluntario, mi experiencia

Cuando lo pienso reconozco que muchas veces no me lo creo… Pero hace casi cinco meses que tuve que dejar de dar el pecho a Leo y que me enfrenté a algo que yo había oído que existía, pero que no terminaba de creérmelo: el destete voluntario. Por iniciativa del bebé, se entiende…

Pues sí… existe. Mi hijo pequeño, con poco más de un año, decidió que no necesitaba mi teta y que, por mucho que yo me la sacara cada vez que tenía ocasión, no la quería ver ni en pintura. Yo me emperré un poco en que sería un falso destete e insistí en diferentes momentos del día y de la noche para ver si quería mamar, pero no hubo tu tía.

Fue duro de asimilar, lo reconozco, pero sobre todo chocante. No me lo esperaba. ¿Con 12 meses no quería mamar? ¿En serio? No podía ser.

El destete voluntario llega (cuando tiene que llegar)

Pero fue. El fin de mi lactancia materna llegó antes de lo que yo me esperaba, pero ahora sé que llegó cuando tenía que llegar. ¡Como todo! Y, aunque estuve un par de semanas tocailla triste de cojones, no quiero escribir un post melancólico porque soy de las que quiere pensar que todas las etapas tienen su encanto. Y, precisamente por eso, hay que intentar vivirlas con intensidad, aunque no se acerquen, ni de lejos, a lo que teníamos en la cabeza.

Inicios de la lactancia materna

Antes de hablar del destete voluntario, dejadme que os cuente un poco cómo fueron los inicios de mi lactancia… Ay, ¡qué maravilla! Ni un problema, ¡ninguno! Mi primera experiencia al dar el pecho había sido buena, pero esta segunda vez… ¡fue todavía mejor! Se enganchó solito en el parto y, a partir de ese momento, miel sobre hojuelas.

Hasta los 8 meses de edad, no tuvimos ningún problema con el pecho. Nos entendíamos a la perfección, aunque es verdad que la relación que mantenía Leo con mi teta era más pragmática que sentimental. Normalmente la reclamaba para comer o beber, pero no para dormir y, por supuesto, no para calmarle en plena llantina. Si estaba llorando y le intentaba meter la teta en la boca le cabreaba todavía más.

Para mí, todo esto era una novedad. Su hermano, Adrián, que estuvo hasta los 18 meses que decidí ir quitándole el pecho progresivamente, quería mamar a todas horas. La teta le servía para comer, beber, jugar, calmarse, dormir… ¡Para todo! El pecho era su máximo consuelo y yo di por sentado que eso era lo normal.

Pero para Leo la normalidad era otra. Y, aunque al principio me desconcertó, creo que me supe adaptar a sus necesidades.  Hasta que cumplió ocho meses y nuestra lactancia se complicó.

Síntomas del destete voluntario

  • Sé que hay algunos niños que, de repente, un día no quieren mamar más. No fue exactamente el caso de mi hijo. Desde que cumplió ocho meses, algo empezó a cambiar. Al menos que yo recuerde, no hice nada de manera distinta, pero él empezó a rechazar el pecho de vez en cuando. A veces era verlo y ponerse a gritar como un poseso, otras veces directamente me mordía. Y otras se abalanzaba sobre él como si fuera su tesoro.
  • Como coincidía con las fechas en las que se producen los falsos destetes, pensé que había perdido interés por la lactancia momentáneamente. Además, como por la noche seguía mamando sin problemas, no le di mucha importancia. Seguí ofreciéndole antes de las comidas, entre horas, antes de dormir… algunas veces quería y otras no.
  • Pero los rechazos fueron en aumento hasta que, con nueve meses y medio, dejó de mamar de día. Os juro que yo no podía entender que un bebé de 9 meses no necesitara tomar el pecho cuando su madre se lo estaba ofreciendo a demanda, así que seguí dándole de noche con la esperanza de que en un futuro retomara su actividad.
  • No lo hizo y, de hecho, poco después de cumplir el año, me dejó muy claro que de noche tampoco quería mamar. El destete voluntario y definitivo había llegado.

Mi experiencia ante el fin de la lactancia

Al principio no me lo creía. A mi alrededor todo el mundo me decía que era una bendición porque lo había decidido él y que quizá así me evitaba tener que llevar a cabo un destete dirigido después. Pero yo no pensaba nada de eso, solo me repetía una y otra vez que aquello no podía ser. Si es que muy pequeño, ¿cómo se va a destetar?

Me costó un par de semanas asimilarlo y darme cuenta de que, si te planteas respetar los ritmos del bebé, te lo planteas en todos los sentidos. Y que si tu hijo se quiere destetar a los 12 meses le tienes que acompañar.

Así que dejé de insistir e intenté verle el lado positivo al asunto: lo había decidido él, no había sido traumático (al menos para él) y darle el biberón era comodísimo, si lo comparabas con que a su hermano la leche, incluso la mía cuando no estaba, había que dársela a cucharas porque la tetina… como que no.

También pensé en que iba a dormir mejor, pero en pocos días vi que no: que en mi casa mis hijos son maravillosos, pero duermen como el culo. Con cariño lo digo, ¿eh? Pero es una realidad.

Cambiar el chip: de madre lactante a madre sin nadie a quien lactar

Cuando llevas cuatro años enlazando embarazos y lactancias pasa eso, que cuesta cambiar el chip. Primero porque sabes que, probablemente, no haya más lactancias en tu vida. Después porque siempre te queda la duda de si habrás hecho algo mal. Y, por último, porque tu cerebro no procesa el destete definitivo de un día para otro.

Fijaos lo que me costó a mí ser consiente de mi nueva realidad que, a las pocas semanas del fin de mi lactancia, me puse enferma. Fiebre, dolor de garganta, malestar… ¡estaba hecha un cromo! Bueno, pues ahí me pasé mis tres o cuatro días de enfermedad a base de parecetamol e ibuprofeno. ¿Quién iba a pensar que YA podía tomarme algo más?

¿Y vosotras? ¿Cómo vivisteis el destete definitivo? ¿Fue un destete voluntario? ¿Os costó cambiar el chip?

 

 

 

6 comentarios en “Destete voluntario, mi experiencia

  1. La mía se destetó solita a los 18 meses. Nunca muy demandante así que tampoco me sorprendió ya que pensaba que lo haría antes…Y sí,me dio penita cuando me dí cuenta que ya no volvería a mamar.Nuestra lactancia fue muy bien y tengo un gran recuerdo.Después estuvo muchos meses sin dormir y gracias a la teta conseguía calmarla un poco.Muchos médicos me decían que la destetara para que durmiera mejor.Me negué.De hecho después de destetarse siguió con muchos despertares y yo contenta de no haberla forzado.

    • Te entiendo porque mis hijos han dormido mal desde siempre y todo el mundo echaba la culpa a la teta. Sin embargo, cuando dejaron de tomar no noté mucha mejoría… Se despertaban igual… e incluso me costaba más calmarlos. Un beso y gracias por comentar!

  2. Eso le pasó a mi sobrina a los 9 meses y a mi sobrino con 10. Sin embargo, la mía se destetó voluntariamente a los 3 años y medio y el pequeño va por 15 meses y no parece que tenga planes de renunciar a la teta antes que su hermana. Yo no lo viviría como un trauma en caso de que se produjese el destete, pero con el panorama que he conocido ¡es que no me lo puedo ni imaginar!

  3. A los 14 meses lo dejó mi mayor, así de repente, sin previo aviso. Fue un shock para mi. Siempre lo achaqué a que estaba embarazada de dos meses. Pero con la pequeña no sé como hacer para ir quitando progresivamente. Tiene 18 meses. Tu como lo hiciste?

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