¡Cuatro meses con lactancia materna exclusiva!

lactancia materna
Imagen con licencia CC del Flickr de Sanutri.

¡Ya hemos superado los cuatro meses con lactancia materna exclusiva! Lo pongo entre exclamaciones porque ya os conté los miedos que tuve durante el embarazo y también en la REA, después de la cesárea, así que me parece todo un logro. Bueno, por eso y porque en España casi la mitad de las madres abandonan la lactancia a los tres meses.

¡Pero nosotros estamos encantados! Esperamos seguir así hasta los seis meses y, después, ir introduciendo la alimentación complementaria como lo que es: complementaria. Porque la principal queremos que siga siendo la teta. Aunque hoy ya me han dicho dos personas que seguro que en unas semanas tengo que ayudarme con un suplemento… y aunque les he dicho que seguro que sí, por aquí somos un poco cabezones y seguimos confiando en la teta. ¡Ojalá no nos falle!

Así que en esta entrada os voy a contar mi experiencia en estos cuatro meses. ¿Ha sido un camino de rosas? No, pero tampoco uno de espinas. Ha habido de todo, pero en general reconozco que Adrián me lo ha puesto bastante fácil. Ya os conté que en el hospital tuve suerte con una enfermera que me enseñó la postura del balón de rugby, con la que conseguí liberarme de las pezoneras al segundo día y reducir el dolor inicial. Después, los primeros días en casa fueron un caos: por la noche MNB dormía en una minicuna de toda la vida en nuestra habitación y cada vez que se despertaba me levantaba con él, me sentaba en una mecedora, ponía el cojín de lactancia, me lo ataba y a rezar para no quedarme dormida. Para ser un recién nacido aguantaba bastante, unas tres o cuatro horas, pero yo descansaba fatal. En seguida me dí cuenta de que no le íbamos a aplastar (un recién nacido es pequeño, pero de verdad que no es un botón) y lo pasamos a nuestra cama. Y menos mal porque muy pronto empezó a comer más a menudo y darle tumbada es una ventaja para descansar, aunque todavía no consigo dormirme cuando mama. Sería una buena cosa logralo…

PRIMERAS CRISIS

En las primeras semanas hubo alguna grieta, bultitos varios y cierto dolor en el momento del agarre, pero poco a poco nos acostumbramos y  el dolor desapareció por completo. A partir de ahí, todo fue como la seda hasta la primera crisis que, en nuestro caso, llegó al mes y medio, más o menos. Yo había leído que mamaban más a menudo para fabricar más leche porque la iban a necesitar, pero no estaba preparada para que llorase y llorase en medio de cada toma. En esta entrada os conté cómo me angustié y cómo llegué a pensar en cambiarme al biberón, pero finalmente el problema se solucionó. Probablemente porque yo dejé de darle importancia y también porque seguí los consejos de una asesora de lactancia que me recomendó centrarme en que mi bebé estaba perfectamente y cambiarle de pecho tantas veces como fuera necesario, ya que el niño podía tener sed, hambre, sed, hambre, etc.

En el grupo de apoyo a la lactancia vi cosas que me marcaron mucho. La mayoría eran mamás de niños muy pequeñitos, con apenas días de vida, con problemas de agarre, ingurgitaciones, etc. Hasta ahí, todo normal. Pero, cuando empezaron a contar su historia, aparecieron indicaciones horribles por parte de los pedriatras y las enfermeras: tomas pautadas cada tres horas, diez minutos en cada pecho, las nocturnas con biberón… Como había leído vuestros blogs y sabía que estas cosas pasaban no me pilló tan de sorpresa como el hecho de que ninguna de las siete madres que estaban allí hubiera oído hablar de la lactancia materna a demanda. Ni supieran nada del funcionamiento de la teta, de las crisis de crecimiento… ¿Cómo encontrarían el grupo de apoyo?, me sigo preguntando yo.

A partir de los dos meses hubo un tiempo en el que todo fue genial. Contacto visual mucho más intenso, primeras sonrisitas mamando… ¡una pasada! Hasta los tres meses y poco, que tuvimos la segunda crisis. Esta sí, de libro. Aparte de comer más a menudo, empezó a cabrearse un montón al principio de la toma porque la leche tardaba más en salir. ¿Nuestra solución? Paciencia. Mucha paciencia. Muuuucha paciencia. Porque, aunque se supone que en unos días todo vuelve a la normalidad, en esta ocasión tuvimos crisis para rato. Yo creo, de hecho, que hemos vuelto a recaer…

Pero, bueno, a pesar de los problemillas y las complicaciones estamos encantados, disfrutando a tope de la que yo creo que es una de las mejores experiencias de mi maternidad. Y yo creo que si estoy tan contenta y no me he venido abajo más veces es gracias a vosotras, a vuestras historias y vuestras experiencias, que me ayudan cada día y me hacen sentir un poquito más normal.

¡Gracias, gracias, gracias!

 

8 comentarios en “¡Cuatro meses con lactancia materna exclusiva!

  1. ¡Enhorabuenaaa! Yo iba muy preparada mentalmente, todo fue sobre ruedas a pesar de la cesárea, pero a los 4 meses Vikingo me rechazó el pecho y no quiso volver a probar ni una gota de mi leche. Ni con sacaleches ni nada, una pena, me frustré muchísimo. ¡Feliz lactancia y a por muchos meses más! Un besazo.

    • Si es que al final los ritmos los marcan ellos… ¡Y habrá que aprender a respetarlos! Aunque yo creo que me pasaría como a ti… Pero bueno lo importante es… ¡que nos quiten lo bailao! Un abrazo

  2. Yo también creo que dar de mamar es una de las experiencias más bonitas del mundo!!! Nosotros llevamos ya más de 6 meses y sí, también nos decían eso de “pronto tendrás que darle un suplemento”, ¡ja! Teta y teta, y a él le encanta. Aunque desde los 5 meses toma ya también frutas y acabamos de empezar con los purés…

    Feliz día!

  3. Felicidades por esos cuatro meses de lactancia!!! me acuerdo de esos problemillas que tuviste al principio, cómo pasa el tiempo!!!
    No entiendo por qué te dicen que le vas a tener que poner suplemento!!?? Nosotros estuvimos casi 7 de exclusiva y …bueno ya sabes que aun seguimos.
    La lactancia es algo maravilloso y cuanto mayores son mejor.

    Besazossssssssss

    • Ains, es que pasa rapidísimo… Siempre surgen cosillas, pero bueno yo creo que no me puedo quejar… A ver qué tal luego lo de la alimentación complementaria, que me da un miedo… ¡con lo cómodo que es la teta! Y que haya gente que diga que es incomodísimo… es que no lo entiendo, de verdad… Un beso!

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