Confesiones de una madre: Yo nunca iba a… (I)

mujer diciendo silencioVale, lo reconozco: antes de ser madre iba de lisssta (con ese líquida) y me pensaba que los pocos padres que tenía a mi alrededor eran: a) unos tiquismiquis, b) unos desalmados, c) unos consentidores y d) unos blandos. Además, pensaba que estas variables eran combinables entre sí. O sea, que había algún tiquismiquis blando, un desalmado pero luego consentidor… ese tipo de cosas.

Bueno, venga, igual no era tan mala y, en general, pensaba que eran padres normales y corrientes, pero que hacían cosas mu raras que se podían englobar en una (o varias) de esas cuatro categorías. Ahora, como ya os conté en el post sobre quedar con un grupo grande de amigos sin hijos, soy mucho más prudente y, aunque hay ciertos comportamientos que me siguen pareciendo desalmados y otros tiquismiquis y otros consentidores… suelo pensar… que los que los aplican tendrán sus razones. Técnicamente hasta hace poco pensaba bueno, yo no lo haría pero… ellos tendrán sus razones. Pero poco a poco voy mejorando mis expresiones y elimino el yo no lo haría porque vaya usted a saber lo que voy a hacer o no hacer en un futuro.

Así que he decidido entonar el mea culpa y confesar ante tod@s vosotr@s los zas en toda la boca que me está dando la maternidad. En esta primera entrega os cuento que mi Sara prematernidad se hacía cruces con aquellos padres, locos ellos, que ponían música infantil en su coche. Pero bueeeeno, pero esto que essss, a dónde vamos a llegar…. no, no, no… yo NUNCA voy a poner música infantil en mi coche, vamos hombre… y que se acostumbre el niño y tenga a Miliki hasta en la sopa. No, no, no. Mejor que se acostumbre a lo que llevemos ese día y, oye, ya está. Total, si todos los niños se duermen en la sillita del coche, ¿no?

Pues no. El mío nada más nacer sí, pero luego no. Y cuando nació se me llenaba la boca oiga… ay si es que a A es ponerle en el coche y cae dormidito, ni un ruído hace… Ay si es que A me aguanta tres horitas y hasta cuatro por la noche sin problemas. Si me hubiera mordido la lengua entonces… que yo cada vez pienso que todo esto son cosas del karma, que se está tomando la revancha pero bien.

Pero bueno, que me lío. Que mi A precioso fue cumplir los dos meses y sentir una animadversión tremenda hacia el coche y montar unos pollos que te mueres en la parte de atrás. De estos que parece que se está ahogando y tienes que parar varias veces para ver si es que le has pillado un dedo algo con la sillita o es que tiene las reservas de alimento por los suelos. Pero no… era simple y llanamente que el coche no le gustaba nada (vamos mejorando). En pleno invierno y en un barrio nuevo que no tiene de ná, ya me diréis… aunque os confieso que no he andado tanto en mi vida. Y hasta me ha venido bien, oye. Entre eso y que no duermo una mierda estoy yo en un peso que si me lo dicen no me lo creo.

En fin, que un día de estos, no sé muy bien por qué… se me ocurrió pedirle a mi cuñada uno de estos de los cantajuegos que todo el mundo odia, pero a los que yo ahora mismo les haría un monumento. Y además del dvd, que casi no lo hemos puesto todavía (todo llegará), venía un cd que eché en el coche por si acaso… Ay por si acaso… Que me he metido en Youtube para aprenderme las coerografías y todo.

De verdad, es IM-PRESIONANTE. Algo místico. Y en esto os juro que no exagero ni una mijita. Que yo empiezo el trayecto con mi música o radio de turno y si A está tranquilo… tan panchos. Que se pone a llorar… le pongo el volumen 1 de los cantajuegos y se calla. ¡¡Pero es que se calla totalmente!! Ipso-facto. Da igual que estén cantando el Salta, salta la perdiz, que La Canción del Click, que la Original Forma de Caminar… No se le vuelve a oír. Estoy por ponérselos por la noche y todo.

En momentos chungos, en los que el viaje es muy largo o tiene sueño, los cantajuegos necesitan refuerzos y ahí entro yo y mis recién aprendidas coreografías. Porque no sé qué tienen estas mierda de canciones que te obligan a mover las extremdidades mientras las cantas. Es así y hay que asumirlo. Aunque a veces descubras al conductor de al lado mirándote con los ojos como platos porque estás bailando el tallarín con una mano mientras conduces con la otra. Pero tú sigues a lo tuyo, aprovechando los semáforos para cantar el aramsamsam, aramsamsam o la canción de las manos, que requieren movimientos más complicados.

En fin, que yo ya estoy mirando para comprar el segundo volumen porque la verdad es que estoy del Envolviendo y del Cuento del Zapatero (alguien se la va a ganaaaar, alguien se la va a ganaaaar) hasta la coronilla. EPDLC va más allá en su locura parental: quiere hacer un remix con los grandes hits de los cantajuegos para esta Semana Santa. Y yo no dejo de pensar… ¡quién nos ha visto y quién nos ve!

¿Y vosotr@s? ¿Jugáis al yo nunca iba a… y me dejáis un comentario con vuestras confesiones?

Un abrazo

3 comentarios en “Confesiones de una madre: Yo nunca iba a… (I)

  1. Estoy de acuerdo contigo, cuantas cosas que iba hacer y ahora no puedes dejar de hacerlas, todo por ellos.
    Yo ya voy por el cantajuegos 8, así que ni te cuento hasta donde estoy…en fin es lo que toca. Besos

  2. Me ha gustado mucho esta entrada. Al final decimos yo no voy a…en muchas cosas y al final cambiamos de idea o las circunstancias hacen que tengamos que hacer algo que pensábamos que no haríamos en broma. Un beso!

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