Benditos mofletes y bendita ecografía 4d

Benditos mofletes…

¡El miércoles por fin nos hicimos la esperada ecografía 4d! Aunque teníamos muchas ganas, yo creo que ninguno de los dos esperaba ver lo que vimos: un niño, en apariencia, totalmente formado, con aspecto de bebé y unos mofletes de aquí a Lima. Con sus rasgos perfectamente definidos, carne a tutiplén en la cara, morritos pequeños y una naricilla de lo más tierna. ¡No nos lo podíamos creer, pero ya es una personita! ¡Y sólo tiene 27 semanas!

Tanto el padre como yo nos quedamos embobados mirando a la pantallita, sin saber qué decir ante tal revelación. Era él, nuestro hijo, el que se pone loco de contento cada vez que tomo algo de chocolate blanco o me tumbo en la cama boca arriba antes de dormir. Y estaba ahí, tranquilo, dejándonos ver sus primeros gestos y sus primeros bostezos.

Después de babear durante media hora y ponernos un poco moñas, el médico tuvo a bien enseñarnos el resto de su anatomía, confirmándonos que sigue siendo un chico y que todo evoluciona adecuadamente. También nos informó de que Adrián pesa ya casi un kilo y de que, por la medida del fémur, va a ser tirando a alto. En eso no hay duda: ha salido al padre. En el resto… las apuestas familiares también están claras: ¡se parece a mí! En la nariz, en los mofletes y, aunque yo no termino de verlo, en «esos morritos».

Y qué ilusión más tonta hace, oye. ¡Quién me lo iba a decir! Yo, la tía más con más complejos del universo, más contenta que unas pascuas porque parece que mi hijo se me va a dar un aire. Pues sí que es raro esto de la (pre)maternidad.

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